domingo, 13 de septiembre de 2009

Toda historia es la de Tolstoi







“Comprendí muy bien lo que decían acerca de los azotes y del cristianismo. Pero quedó completamente oscura para mí, por aquel entonces la palabra su, por la que pude deducir que la gente establecía un vinculo entre el jefe de las caballerizas y yo. Entonces no pude comprender de modo alguno en qué consistía aquel vínculo. Sólo mucho después, cuando me sacaron de los demás caballos, me expliqué lo que significaba aquello. En esa época, no era capaz de entender lo que significaba el que yo fuera propiedad de un hombre. Las palabras mi caballo, que se referían a mí, a un caballo vivo, me resultaban tan extrañas como las palabras: mi tierra, mi aire, mi agua.

“Sin embargo, ejercieron una enorme influencia sobre mí. Sin cesar, pensaba en ellas; y sólo después de un largo trato con los seres humanos me expliqué, por fin, la significación que les atribuyen. Quieren decir lo siguiente: los hombres no gobiernan en la vida con hechos, sino con palabras. No les preocupa tanto la posibilidad de hacer o dejar de hacer algo, como la de hablar de distintos objetos, mediante palabras convencionales. Tales palabras, que consideran muy importantes, son, sobre todo: mío o mía; tuyo o tuya. Las aplican a toda clase de cosas y de seres. Incluso a la tierra, a sus semejantes y a los otros caballos.

“Además, han convenido en que uno sólo puede decir mío a una cosa determinada. Y aquel que puede aplicar el termino mío a un número mayor de cosas, según el juego convenido, se considera la persona más feliz. No sé porqué las cosas son de este modo; pero me consta que son así. Durante mucho tiempo, traté de explicarme esto, suponiendo que redundaba en algún provecho directo, pero me resultó inexacto.

“Muchas personas que me llamaban su caballo ni me montaban siquiera; y, en cambio, lo hacían otros. Tampoco eran ellos los que me hacían bien, sino los cocheros, los herreros y, por lo general, personas ajenas. Posteriormente, cunado hube ensanchado el círculo de mis observaciones, me convencí de que no sólo respecto a nosotros, los caballos, el concepto mío no tiene ningún otro fundamento que un bajo instinto animal, que los hombres llaman sentimiento o derecho de propiedad. El hombre dice: “mi casa”; pero nunca vive en ella. Tan sólo se preocupa de construirla y de mantenerla. El comerciante dice: “mi tienda”, “mi pañería”, por ejemplo; pero no utiliza la ropa del mejor paño que vende en ella. Hay gentes que llaman a la tierra “mi tierra”, pero nunca la han visto y jamás la han recorrido. Hay hombres que llaman a algunas mujeres “mi mujer”, “mi esposa” y, sin embargo, éstas viven con otros hombres. Las gentes no buscan en la vida hacer lo que ellos consideran el bien, sino la manera de poder decir mío del mayor numero posible de cosas. Ahora estoy persuadido de que en esto estriba la diferencia esencial entre nosotros y los hombres. Por tanto, sin hablar ya de otras prerrogativas nuestras, sólo por este hecho podemos decir, con seguridad, que entre los seres vivos nos hallamos en un escalón más alto que los hombres.
La actividad de los hombres, al menos de los hombres con los que tuve trato yo, se traduce en palabras, mientras que la nuestra se manifiesta en hechos.”







(What they said about flogging and Christianity I understood well enough, but I was quite in the dark as to what they meant by the words "his cold," from which I perceived that people considered that there was some connexion between me and the head groom. What the connexion was I could not at all understand then. Only much later when they separated me from the other horses did I learn what it meant. At that time I could not at all understand what they meant by speaking of *me* as being a man's property. The words "my horse" applied to me, a live horse, seemed to me as strange as to say "my land," "my air," or "my water."
But those words had an enormous effect on me. I thought of them constantly and only after long and varied relations with men did I at last understand the meaning they attach to these strange words, which indicate that men are guided in life not by deeds but by words. They like not so much to do or abstain from doing anything, as to be able to apply conventional words to different objects. Such words, considered very important among them, are my and mine, which they apply to various things, creatures or objects: even to land, people, and horses. They have agreed that of any given thing only one person may use the word *mine*, and he who in this game of theirs may use that conventional word about the greatest number of things is considered the happiest. Why this is so I do not know, but it is so. For a long time I tried to explain it by some direct advantage they derive from it, but this proved wrong.
For instance, many of those who called me their horse did not ride me, quite other people rode me; nor did they feed me - quite other people did that. Again it was not those who called me *their* horse who treated me kindly, but coachmen, veterinaries, and in general quite other people. Later on, having widened my field of observation, I became convinced that not only as applied to us horses, but in regard to other things, the idea of mine has no other basis than a low, mercenary instinct in men, which they call the feeling or right of property. A man who never lives in it says "my house" but only concerns himself with its building and maintenance; and a tradesman talks of "my cloth business" but has none of his clothes made of the best cloth that is in his shop.
There are people who call land theirs, though they have never seen that land and never walked on it. There are people who call other people theirs but have never seen those others, and the whole relationship of the owners to the owned is that they do them harm.
There are men who call women their women or their wives; yet these women live with other men. And men strive in life not to do what they think right but to call as many things as possible *their own*.
I am now convinced that in this lies the essential difference between men and us. Therefore, not to speak of other things in which we are superior to men, on this ground alone we may boldly say that in the scale of living creatures we stand higher than man. The activity of men, at any rate of those I have had to do with, is guided by words, while ours is guided by deeds)

Los Rusos que se comen mis neuronas







“Yo estaba limpiando la pieza, al dar la vuelta, me acerqué al diván y no podía acordarme si lo había limpiado o no. Como esos movimientos son habituales e inconscientes no podía acordarme y tenía la impresión de que ya era imposible hacerlo. Por lo tanto, si he limpiado y me he olvidado, es decir, si he actuado inconscientemente, es exactamente como si no lo hubiera hecho. Si alguien consciente me hubiera visto, se podría restituir el gesto. Pero nadie lo ha visto o sí lo ha visto inconscientemente, si toda la vida compleja de tanta gente se desarrolla inconscientemente, es como si esta vida no hubiera existido".




Así la vida desaparece transformándose en nada. La automatización devora los objetos, los hábitos, los muebles, la mujer y el miedo a la guerra.

"Si la vida compleja de tanta gente se desenvuelve inconscientemente, es como si esa vida no hubiese existido".

Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe eso que se llama arte. La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento; los procedimientos del arte son los de la singularización de los objetos, y el que consiste en oscurecer la forma, en aumentar la dificultad y la duración de la percepción. El acto de percepción es en arte un fin en sí y debe ser prolongado. El arte es un medio de experimentar el devenir del objeto: lo que ya está "realizado" no interesa para el arte.





Autobiografía de encargo



Supongan ustedes que yo nací, desde chiquito, en una casa de modistas y supongan también que en aquel tiempo, como hoy, había cosas, no todas, que se hacían a prueba, se daban a probar; y que en tal casa había una salita ahondada de espejos para probar las clientas los nuevos vestidos. (Creo que un índice científico del grado de felicidad de una época y comunidad es el mayor número de cosas que se acostumbra “dar a probar” y no sé si hoy, me parece que sí, son más que las que disfrutábase en mi juventud.)

En aquel tiempo, puesto el vestido, la persona se veía un poco menos que antes; ahora ese menos verse la persona ha aumentado, menos menos; casi el vestido no tiene nada que ver con esto de cubrirse, con la ventaja ¡increíble de que se ve la persona y el vestido. (Alguna vez estudiaré cómo el desnudo se reduce a ser modestamente un escote totalitario simultáneo o la suma de todos los escotes sucesivos inocentes posibles a una sola persona).

Hasta la edad de seis años, yo entraba y salía (hoy no hubiera salido) de la salita de pruebas y ninguna de las clientas me veía, veía que yo andaba viendo. Todo fue descubrirse en casa que yo había cumplido los seis años (yo no creía que se le conociera a nadie en la cara; ¿cómo se sabe?) para prohibírseme la entrada bajo pretexto de que yo antes veía y ahora miraba. Pero saqué de ello el provecho de una gran inclinación por las matemáticas en punto a curvas y ángulos.

A los siete años ya aprendí a venirme abajo de un balcón y llorar en seguida; el golpe no me desconcertaba; no me acongojaba antes de llegar al suelo cuando todavía no tenía utilidad el llorar ya.

Fue demasiado grave para un principiante: caí diez metros seguidos, orientado en perfecta vertical y sin entretenerme nada en el trayecto como siempre se me ha recomendado en los “mandados”: todo lo hice sin ayuda, 10 metros para piernas de 7 años es mucho siendo uno solo el que se cae y además los matemáticos no lo aprueban ni quieren creerlo por la desproporción de metro por año. Tan grave fue que no es seguro que yo exista después de ella y de tiempo en tiempo los diarios anuncian mi defunción porque, algún cronista ha oído en conversación que hace cuarenta años me tomé de la baranda de la vertical durante diez metros continuos.

(El suelo, que está dondequiera que un porrazo se completa y que, buen compañero, no falta a nadie en la caída, es la altura nunca menospreciada de un aviador de piso, como yo. Esos navegantes del aire que se lanzan afanosos a lo alto como si se propusieran volver a fumar el humo del cigarrillo exhalado momentos antes, harían algo análogo a lo que recientemente me aconteció a mí cuando caminando con un amigo tropecé, mientras le hablaba, tan violentamente hacia adelante, que alcancé las palabras que acababa de pronunciar: me oí a mí mismo y tuve oportunidad de corregir un cierto gran disparate comenzado en ellas).

Ejecuté tan bien el venirse abajo que se me atribuyó vocación especial y en el barrio cuando algún chico por descuido pudo caerse, viéndole todos al borde de un balcón vacilando, corrían a mi casa a buscarme para que yo tomara por él el encargo de la caída. Mis chichones sobresalían no sólo en el cuerpo sino en el barrio; aun entre tumefacciones, ya de por sí relevantes, las mías sobresalían y en chichonería comparada era yo persona de fama.

Mi norma, en fin, era: empezar con caídas, la maestría de equitación, pero, de caballos chicos.

Como escribo bajo la depresiva inseguridad de existir, basta por hoy de una literatura quizá póstuma; soy más prudente que Mark Twain, el otro solo caso (*).









(*) Un mérito excelso en Twain es que fuera tan jovial a pesar del terrible infortunio en que vivió todos su años después de la edad de ocho, cuando bañándose con su hermano mellizo y en extremo parecido, ahogóse uno de los dos sin que nunca haya podido saberse cuál.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Eso que escuchaste




Leo mientras el conductor navega por la ciudad. Leo ese párrafo.
Giro la cabeza como girando fotogramas y ahí estamos.
Desnudos sobre el colchón, y yo que te digo que sos un idiota.
Por la misma razón que Armanda se burla de Harry.
O Julia miró con odio a Winston.




(Recortados
de lo ordinario
un ratito.

Con vos,
con vos,
no con otro.)





Porque (allá, en el colchón) te estoy queriendo.

Cry me a River

( tenías tanta razón)








El Pacífico se revuelve con esa rabia sana de las aguas viejas.
Juan me pregunta por qué lloro. Y yo le barajo motivos que no creo.
Me balancea al ritmo de ese blues que tanto le gusta. Y somos solo los dos bailando en una postal.

"Ahora, en serio, ¿Por qué llorás?"
No sé. No sé por qué llorar, con este sinsentir pesado, aburrido, que me persigue.
No sé, Juan.
Y él me dice que sí sabe.
Estás en el paraíso y no tenés con quien compartirlo.















Te puse esa mirada diagonal. No te entendí. No te escuché. Hasta esta madrugada.
¡Por eso tengo anestesiado el pulso!
¡Es eso!



Es eso.
Es que todo ha sido tan intenso. Y yo con este cuerpo que es uno solito.

lunes, 17 de agosto de 2009

María de los Ángeles Martínez lava los platos

(

Dan lava los platos.
- Es como la poesía de María de los Angeles Martinez. Te das cuenta? Nosotras la estamos citando al otro lado del mundo, contenta de que exista, y ella ni lo sabe. Seguro está lavando los platos ahora, no sabiendo que nosotras hablamos de ella.


Yo creo que el deseo universal de la entera raza humana, o por lo menos uno del top ten, es saber cuando alguien habla de uno.

La cosa es que busqué tu libro por todo Quito, y en vísperas navideñas, y no lo tiene NADIE. Y me peleé con una bibliotecaria que decía tener autores ecuatorianos y MENTÍA.
)

Ejemplos:





GRAVE

Ahora no tengo ganas
de levantarte de un disparo
la tapa de los sesos.
y en una cajita floreada
mandarle
partes
de ti,
mal cocinadas,
a la puta de tu madre...
me siento horriblemente
enamorada...
y te veo
y te beso
y te beso
y...
la homicida
se me duerme
se me rinde
se me muere

...en tus hermosas pestañas

FIN

Es duro descubrir de golpe
que la felicidad no era esto
de dar puñaladas…

(pero casi)

"You read the Bible?" "Not regularly."






(Escenísima)

"There's a passage I got memorized. Ezekiel 25:17. The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he who, in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of the darkness. For he is truly his brother's keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who attempt to poison and destroy my brothers. And you will know I am the Lord when I lay my vengeance upon you. I been sayin' that shit for years. And if you ever heard it, it meant your ass. I never really questioned what it meant. I thought it was just a cold-blooded thing to say to a motherfucker before you popped a cap in his ass. But I saw some shit this mornin', made me think twice. Now I'm thinkin': it could mean you're the evil man. And I'm the righteous man. And Mr. 9mm here, he's the shepherd protecting my righteous ass in the valley of darkness. Or it could be you're the righteous man, and I'm the shepherd and it's the world that's evil and selfish. I'd like that. But, that shit ain't the truth. The truth is you're the weak. And I'm the tyranny of evil men. But I'm tryin', Ringo. I'm tryin' real hard, to be a Shepherd."
----------------------
"Hay un pasaje que me memoricé, Ezequiel 25:17. El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque es el autentico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que soy El Señor, cuando caiga mi venganza sobre ti!
Llevo años diciendo esta mierda, y si alguna vez lo escuchabas, significaba tu culo. No había pensado mucho en lo que significaba. Pensaba que era sólo una cosa de sangre fría que decirle a algún hijo de puta antes de reventarle una bala en el culo, pero esta mañana vi una mierda que me hizo pensar dos veces. Ahora se me ocurre: tal vez significa que vos sos el hombre malo, y yo soy el hombre recto, y que el señor 9 mm acá, es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad. O quizás es que vos sos el hombre recto, y yo soy el pastor, y es el mundo el que es injusto y egoísta. Me gustaría eso, pero esa mierda no es la verdad. La verdad es que vos sos el débil y yo soy la tiranía de los hombres malos. Pero lo estoy intentando, Ringo, estoy intentando con todas mis fuerzas, ser un Pastor."

Después del juego es antes del juego






"No cesaremos de explorar...
y el final de toda nuestra exploración
será llegar al punto de partida...
y reconocer el lugar por primera vez."
- T.S. Eliot

----------------------

El hombre...probablemente la más misteriosa de las especies de nuestro planeta. Un misterio de preguntas sin respuesta. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Cómo sabemos lo que creemos que sabemos? ¿Por qué creemos lo que creemos?
lnnumerables preguntas en busca de una respuesta...una respuesta que dará lugar a una nueva pregunta...y la próxima respuesta dará lugar a la próxima pregunta y así sucesivamente. Pero, al final, ¿no es siempre la misma pregunta?
¿Y siempre la misma respuesta?

----------------------


¿Me amás?
Por supuesto.
¿Cómo estás tan seguro?
No sé. Simplemente estoy seguro.
Yo podría ser cualquier otra. ¿Por qué no?
Porque sos la mejor.
¿La mejor qué?
La mejor mujer.
¿De todas las mujeres del mundo?
Seguro.
¿Cómo lo sabés?
Simplemente lo sé.
Vos creés eso.
Está bien, creo eso.
¿Ves?
¿Qué?
No estás seguro.
¿Estás loca o qué?
¿Y si nunca me hubieses conocido?
¿Qué querés decir?
Le estarías diciendo lo mismo a otra.
Está bien, si es lo que querés escuchar.
No quiero escuchar nada. Quiero saber qué sentís.
Bueno, yo siento... que vos sos la mejor.
"Tus sentimientos", ¿qué es eso igual?
Yo. Mi corazón.
Tu Corazón dice: "Hola, Manni. Ella es la indicada".
Exactamente.
Y vos decís: "Gracias por la información. Nos vemos".
Exactamente.
¿Y vos hacés todo lo que tu corazón dice?
Bueno, en realidad no "dice" nada. No sé. Simplemente siente.
¿Y qué siente ahora?
Que alguien está haciendo preguntas estúpidas.


--------------

¿Qué harías si yo me muriera?
No te dejaría morir.
Sí, bueno... ¿Y si estuviera mortalmente enfermo?
Encontraría una forma.
¿Y si estuviera en coma y el médico dijera: "Sólo un día más"?
Te tiraría al mar. Terapia de Choque.
¿Y si me muriera igual?
¿Qué querés escuchar?
Dale. Decime.
lría a la isla de Rügen y tiraría tus Cenizas al viento.
¿Y después?
No sé. Es una pregunta estúpida.
Yo sé lo que harías. Te olvidarías de mi.
¡No!
Claro que sí. ¿Qué otra cosa podrías hacer? Seguro, guardarías luto unas semanas. No es una mala idea. Todos son realmente compasivos... y todo es increíblemente triste y todos sienten lástima por vos. Podés demostrarles a todos lo fuerte que sos. "Qué gran mujer", dicen. "Realmente se hace cargo de su vida en vez de llorar todo el día". Y de pronto aparece este hombre tan agradable y con ojos verdes. Y es supersensible, y te escucha todo el día. Y podés hablar todo lo que querés con él. Y podés decirle lo difícil que es todo para vos... y que tenés que cuidarte sola y no sabés qué va a pasar...y bla-bla-blá. Después te tirarías arriba de él y me tacharías de tu lista. Así son las cosas.
Manni.
¿Qué?
Todavía no te moriste.


lunes, 20 de julio de 2009

Cumpleaños que se vuelven Bitácoras de marinero o Cartas que son regalos

(Soundtrack -Click Derecho- Abrir en una ventana nueva-)

Termino de armar la mochila (por quinchagésima vez en mi vida, y por ultima vez -espero- en mucho tiempo)
Me queda media hora antes de tomar el mototaxi y abordar. Prendo el ipod, jorge drexler canta una cancion que me encanta, que dice que la vida es más compleja de lo que parece. Pongo los piecitos en el pacifico sur por última vez (lo de última vez, ya sé, es relativo, pero se me antoja justisimo para este sabor a despedida de todo).
Y pienso en vos. Pienso en vos porque es tu cumpleaños, la internet para variar no funciona, y mi cabeza está hecha una maraña de boludeces hoy (lidiar con tecnologia, en este estado, es el harakiri).
Los pies tocan la arena húmeda, esa arena que está lo suficientemente lejos de la arena seca y de las olas, me animo un par de pasos más, está frío, dejo que la piel se acostumbre, cierro los ojos y me digo: ella tiene que tener un poco de esto...
Entonces espero que la ola llegue y toque mis tobillos, y entonces te mando, en una version telepática, eólica, acuífera, un pedacito de sensación de wowquelindayfríaestáelagua.
Porque sé que te gusta el mar. Y que no te gusta tu cumpleaños en julio esta vez. Y porque te quiero, basicamente, porque a veces sos el unico oído que escucha como caigo como hoja a dormir en el suelo, en un bosque desierto.
Sé que el mar te arranca sonrisas. (raro, porque nunca estuvimos juntas en el mar).
A puro corazon de lágrimas y risotadas, estoy llegando.
Besos de pasos de gigante.



(Mientras tanto, del lado Atlántico)

martes, 23 de junio de 2009










Y luego del breve recorte de felicidad inexplicable, el inconfundible vacío. Apagada la furia cierta en el pecho. Y entonces, después del camino consabido: la encrucijada, los párpados caídos, las débiles manos intentando atrapar un aire, una arena, un agua.

Escenario irónico. Fotografías de cielos. Postales de pies descalzos en el mar. Sonrisas de medio lado. Costados de sonrisas.

¿Será simplemente la paz? ¿El vendaval libertario antes del aguacero?

El detalle débil de mi humanidad ni siquiera intenta ocultarse. Pero lo logra. Me deshojo en un bosque vacío. Aún no estoy segura de querer gritar.

Me encuentro a tientas, entre paredes que no veo, en alguna noche del mundo. Somos "los ciegos guiando a los ciegos". Extraños para siempre, rasguñando la soledad vagamente sin obtener nada. Nos queda pequeña la ilusión, así desnudos y con ojos inútiles bien despiertos, en una negrura densa que nos devora. Claro, podríamos estar en cualquier habitación del mundo, quizás en una calle llamada "Le route D' France", quizás en un callejón de Beirut. El único lugar donde estamos es en ningún lugar.

Somos varios los que, hace días, vivimos entre los nudos de la madera del techo que vemso antes de dormir.
No es arrogante tristeza. Es el deletreo suicida de un vacío inexpresable y torpe.
Y luego del breve recorte de felicidad de cada poro de la piel, cuánta obvia indiferencia doy.
Sigo intentando, terca, escribir palabras, y es sólo mi dedo cortando el aire en la neblina. No hay más nada. Espero, entonces.
Soy una hoja dormida en el suelo.

(Máncora, Perú)